Banca para menores: la próxima frontera financiera en América Latina

La relación financiera no comienza cuando una persona solicita su primer crédito. Empieza cuando aprende a ahorrar, administrar una asignación o realizar su primera compra digital.

Revolut, Nubank y Greenlight entendieron ese cambio. Sus propuestas para niños y adolescentes combinan autonomía progresiva, supervisión parental y educación financiera dentro de experiencias digitales diseñadas específicamente para familias. Para bancos y cooperativas latinoamericanos, atender a los menores ya no es periférico: es una oportunidad para construir relaciones de largo plazo.

De una cuenta juvenil a una relación financiera familiar

Los productos tradicionales para menores solían funcionar como versiones limitadas de una cuenta adulta. La nueva generación cambia el enfoque: no vende solamente una tarjeta, sino una experiencia compartida entre padres, hijos e institución financiera.

Revolut Kids & Teens permite que usuarios de 6 a 17 años aprendan a administrar dinero, ahorrar y realizar pagos, mientras sus responsables mantienen controles y visibilidad. Greenlight integra asignaciones automatizadas, alertas, límites de gasto y herramientas para enseñar decisiones financieras. Nubank ofrece cuentas para menores desde los seis años y ha incorporado control parental, metas de ahorro, pagos instantáneos y, para determinados adolescentes, una modalidad de crédito respaldada por fondos previamente reservados.

La lógica detrás de estos modelos es clara: la educación financiera funciona mejor cuando ocurre dentro de decisiones reales, no únicamente mediante contenido teórico.

Los casos de éxito muestran una oportunidad de escala

Nubank alcanzó tres millones de usuarios menores de 18 años en mayo de 2024, menos de tres años después de lanzar la propuesta. La compañía también informó que este segmento mostraba alrededor de 20% más engagement con el producto que los adultos.

El dato trasciende la adquisición. Una solución familiar puede ampliar la relación con el cliente adulto, aumentar la frecuencia de interacción y crear una vía natural para acompañar al menor hacia productos financieros más complejos cuando alcance la mayoría de edad.

Nubank incluso extendió esta estrategia más allá de la cuenta: en mayo de 2026 lanzó NuCel para clientes de 16 a 18 años, integrando servicios de conectividad dentro de la misma experiencia digital. Es una señal de cómo una relación iniciada alrededor del dinero puede convertirse en un ecosistema cotidiano.

Por qué América Latina debería acelerar

América Latina y el Caribe reúne 188 millones de niños y adolescentes. Dentro de ese universo, 106 millones tienen entre 10 y 19 años. Es una generación que está formando hábitos digitales y financieros mientras decide qué marcas merecen su confianza.

Para las instituciones financieras, esperar hasta la adultez implica llegar tarde. Para entonces, muchos jóvenes ya habrán elegido una billetera, una fintech o una plataforma que les permitió realizar sus primeras operaciones.

Sin embargo, replicar una cuenta adulta con una interfaz más colorida no será suficiente. Una propuesta competitiva debe incorporar:

  • perfiles diferenciados para responsables y menores;

  • controles parentales configurables;

  • metas de ahorro y recompensas;

  • asignaciones, tareas y educación financiera práctica;

  • pagos seguros y límites por categoría;

  • transición ordenada hacia productos para adultos;

  • protección de datos y cumplimiento adaptados a cada mercado.

La ventaja no está solamente en captar usuarios jóvenes. Está en convertir a la institución en el centro financiero de la familia.

El verdadero riesgo es perder dos generaciones a la vez

Las entidades que no desarrollen esta capacidad podrían perder al menor frente a una fintech y, simultáneamente, reducir su relevancia ante los padres. En cambio, una experiencia familiar bien diseñada puede fortalecer fidelización, generar nuevas interacciones y aportar información valiosa sobre necesidades financieras futuras, siempre bajo reglas claras de consentimiento, privacidad y protección.

La banca para menores debe verse como infraestructura estratégica de crecimiento, no como una funcionalidad accesoria. Quienes entren temprano tendrán más posibilidades de construir confianza antes de que la relación financiera se vuelva transaccional y difícil de disputar.

De la oportunidad a la ejecución

La pregunta ya no es si los menores utilizarán servicios financieros digitales. Ya lo hacen hoy. La decisión es quién los acompañará y bajo qué experiencia.

¿Está su institución preparada para construir una relación con la próxima generación de clientes y, al mismo tiempo, aportar valor a toda la familia?

Bankingly ofrece Banca Familia, una solución desarrollada para integrarse a la suite de canales digitales de bancos, cooperativas e instituciones financieras. Incluye control parental, metas de ahorro, tareas y recompensas, medios de pago y herramientas de seguimiento familiar, con una implementación prevista en ocho semanas.

La oportunidad no consiste solamente en lanzar una cuenta para menores. Consiste en convertirse en la institución que acompañe sus primeras decisiones financieras y permanezca con ellos durante toda su evolución.

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